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idea: Gaia como espejo para ver el mundo navegar por ideas otras ideas

"De todos modos, en la ciencia, normalmente es menos útil santificar una hipótesis que utilizarla como una especie de espejo para ver el mundo de un modo distinto." 22

La enseñanza de la composición del planeta Tierra a partir de las descripciones adecuadas de las leyes de la física y química, constituyó una buena y sólida visión victoriana, nos ha precisado el científico independiente James Lovelock. Es decir, este mundo finito, ordenado y con límites estables y medibles ya no sólo ha sido producto o responsabilidad de las visiones que se perpetuaron gracias a Newton y Descartes, sino también es posible culpar a la monarquía inglesa, por ejemplo, puesto que en definitiva la imposición de modelos socio _ políticos _ económicos también ha contribuido a formatear nuestra concepción de la vida misma y nuestras capacidades para adentrarnos al conocimiento profundo.

En un sentido contrario al paradigma victoriano, un modelo planetario de dinámica celular es lo que nos ofrecen los científicos James Lovelock y Lynn Margulis para describir la naturaleza como un nuevo estado ecológico de la vida. Este fundamento teórico fue denominado "Gaia", concepto que los griegos utilizaron en la antigüedad para nombrar la Tierra. En un paseo por el pueblo, Lovelock comentó de sus desarrollos investigativos al novelista William Golding y éste le propuso el nombre de Gaia, pues además constituía una palabra simple, de cuatro letras y no se refería exclusivamente a las siglas de un experimento concreto que tanto gustaban a los científicos de la época, señalaba posteriormente Lovelock en sus habituales conferencias.

Sin embargo, Gaia no constituye una mera descripción de los procesos autopoiéticos de la vida en nuestro planeta, sino como bien lo ha dicho Lovelock, la hipótesis Gaia sólo representa un espejo para mirar de una manera distinta cómo la vida moldea las condiciones de la Tierra y las perfecciona al máximo a medida que transcurre el tiempo, y "Con un espejo es muy fácil reflejarse accidentalmente uno mismo" 23. A diferencia de las dos hipótesis anteriores, Gaia constituye una mirada de la composición de nuestro planeta no a partir de las leyes de las ciencias Física y Química, sino más bien a partir de la biología _ ecología como nos señala el historiador de la cultura William I. Thompson en su libro GAIA. Implicaciones de la nueva biología.

Las investigaciones que derivaron en el planteamiento "gaiano", comenzaron en 1965, cuando Lovelock y su colega Dian Hitchcok trabajaban en el Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de Propulsión a Chorro), en Pasadena, California. En ese momento, se les había encomendado la tarea de examinar críticamente los experimentos que se habían propuesto hasta el momento para buscar vida en Marte.

Señala Lovelock que en ese entonces se tenían muchas esperanzas de encontrar vida en el planeta marciano y además, "se creía que el descubrimiento de vida en cualquier lugar fuera de la Tierra sería un acontecimiento trascendental que ampliaría tanto nuestra visión del universo y de nosotros mismos, que valía lo que costase intentarlo" 24.

Si bien Hitchcok y Lovelock no estaban en desacuerdo con estos anhelos humanos, ya en ese tiempo consideraban que los experimentos propuestos eran demasiado geocéntricos para ser exitosos, pensando incluso en que sí realmente había vida en Marte. Es decir, dichos experimentos buscaban modelos de vida similares, por no decir iguales, a la Tierra en un planeta que era totalmente diferente al nuestro.

En este tiempo, Lovelock se preguntaba si era posible diseñar un modelo, fórmula o hipótesis más general de experimentos para detectar vida, un paradigma por ejemplo que reconociera lo vivo en la forma que fuese. Una de las ideas de Lovelock fue buscar las incoherencias en la composición química de la atmósfera planetaria y en la superficie para observar si habían sustancias o procesos inexplicables basándose en la química orgánica.

"La idea que había detrás de esto era que si el planeta realmente tenía vida, esa vida se vería obligada a utilizar la atmósfera como fuente y depositaria de materias primas y, también, como medio conveniente para el transporte de sus productos. Tal uso de una atmósfera planetaria se revelaría a través de cambios en su composición química, que eran muy improbables como consecuencia de los procesos fortuitos de la química de lo no vivo. Era un modo de examinar Marte que hacía muy pocas suposiciones sobre los detalles de la vida, si realmente existía." 25

Para comprobar este pronóstico, Hitchcok y Lovelock necesitaban un planeta con vida y el único que tenían a la mano por el momento era la Tierra. Organizaron un experimento teórico con un telescopio imaginario de infrarrojos en Marte, es decir, ambos investigadores observarían el comportamiento de nuestra atmósfera, situados "imaginariamente" en el planeta marciano.

Estos científicos estaban sorprendidos por la composición de gases en la atmósfera terrestre, en la cual conviven tranquilamente gases tan reactivos como el oxígeno y el metano. En este sentido, el punto de partida de esta investigación fue preguntarse sobre la existencia de algún proceso en la superficie de la Tierra que pudiera ordenar la secuencia de fenómenos intermediarios inestables y reactivos de una manera programada para lograr este propósito. Concluyeron que este proceso inevitablemente debía ser la vida.

Con estas gafas, Lovelock y Hitchcok pudieron demostrar que no había vida en Marte, situación que les costó su puesto en el proyecto antes mencionado, dado que el patrocinador, la National Aeronautics and Space Administration (NASA), necesitaba fuertes razones para ir a Marte. Sin embargo, cuando Lovelock regresó a Inglaterra en 1966, todavía se hacía el siguiente planteamiento: ¿cómo el planeta Tierra mantiene una composición atmosférica tan constante y equilibrada si está compuesta por gases sumamente reactivos?

Una pregunta más compleja y enigmática para Lovelock era entender cómo una atmósfera tan inestable podía ser perfectamente adecuada, en su composición, para la vida. En este sentido, la Tierra vista desde esta perspectiva y considerando la atmósfera de varios planetas como Venus y Marte, tampoco tenía razón de ser, puesto que la existencia permanente de gases reactivos en una atmósfera determinada no tiene ningún sentido. Pensando hipotéticamente que podemos observar la atmósfera terrestre desde Marte, por ejemplo, ésta aparecía ante nosotros sin vida. Lovelock llegó a la conclusión de que en la atmósfera no importa la cantidad de gases, sino cómo éstos fluyen en ella.

"Fue entonces cuando empecé a preguntarme si podía ser que el aire no fuera solamente un entorno para la vida sino una parte de la vida misma. Por decirlo de otra manera, parecía que la interacción entre la vida y el medio ambiente, del cual el aire forma parte, era tan intensa, que el aire podría considerarse similar al pelo de un gato o al papel de un nido de avispones; algo no vivo, sino hecho por cosas vivas para sostener el entorno elegido" 26.

En este sentido, un fenómeno que comprende el planeta entero y que tiene la capacidad de regular el clima y su composición química necesitaba un nombre y se le dio el de Gaia, pensando que en definitiva este concepto obedece al sistema hipotético que regula los procesos de vida en este planeta. A finales de los años '70, los únicos científicos que tomaron en serio este desarrollo investigativo fueron el geoquímico sueco Lars Gunar Sillen y la bióloga norteamericana Lynn Margulis.

De aquí en adelante, Margulis y Lovelock buscaron las pruebas necesarias para sostener la hipótesis Gaia. Los primeros fundamentos estuvieron centrados en experimentos termodinámicos que pretendieron determinar hasta qué punto la composición de la Tierra y el aire podía ser distinta a estados de equilibrio. La respuesta a esta interrogante fue que la diferencia entre estados de orden y caos constituye una medida de la reducción de su entropía debido a la presencia de la vida.

Para ambos investigadores, la vida en el planeta Tierra constituye una anomalía, pues es como si respirásemos un tipo de aire que podría asemejarse al gas premezclado que entra en un horno o en un motor de combustión interna, y esta situación es muy inestable nos precisa James Lovelock. Las pruebas reunidas a través de los años por Margulis, Lovelock y especialmente por el científico Michael Whitfield, les han permitido demostrar casi sin duda alguna que la Tierra constituye una construcción biológica.

"Todos los comportamientos de la superficie de la Tierra se mantienen en un estado constante, muy lejos de las expectativas de la química, a través del gasto de energía de la biosfera. El próximo paso es demostrar que esta construcción está perfeccionada al máximo por la biosfera contemporánea. Existen razones para sospechar que la información necesaria para establecer la existencia de Gaia como sistema de control está oculta en las pruebas termodinámicas. De este momento, no existe ninguna descripción física formal de la vida en sí misma, y puede ser que se necesite este mismo formalismo para demostrar Gaia." 27

La otra manera de enfocar la hipótesis Gaia fue a través de la Cibernética. Pareciera ser que la forma habitual de examinación cibernética de un planteamiento consiste en comparar el comportamiento de la Tierra real con el de un modelo dinámico. Esto es justamente lo que hizo el científico Robert Garrels y sus colegas al investigar sobre los ciclos de algunos de los elementos principales que fluyen a través de las partes de la superficie de la Tierra, como por ejemplo, los océanos, corteza y atmósfera.

Al ver los efectos de la presencia vital en un modelo dinámico, Garrels concluyó que el entorno de la superficie terrestre puede ser considerado como un sistema dinámico protegido contra las perturbaciones por eficaces mecanismos de realimentación. Asimismo, Michael Whitfield ha examinado en profundidad los ciclos de los elementos en los océanos y ha concluido "que las maquinaciones de las cosas vivas desempeñan un papel importante en la distribución y abundancia de los diversos elementos que están dispersos en el mar" 28.

Los procesos de autorregulación en los sistemas están fuertemente presentes en las teorías de Autopoiésis, Autoorganización y Autorreferencia. Los científicos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, creadores de la Teoría de la Autopoiésis, nos precisan que los sistemas constituyen unidades cerradas pues son las estructuras las que especifican las perturbaciones que vienen del medio externo, así los procesos más importantes se dan dentro y no fuera del sistema. De esta manera, "Su dinámica de estado da como resultado interacciones con el medio, y la dinámica de estado dentro del medio da como resultado interacciones con el sistema vivo" 29.

En el caso de Autoorganización, el trabajo del químico y Premio Nobel, Ilya Prigogine, sobre las estructuras disipativas y los estados fluctuantes lejanos del equilibrio ha sido significativo, pues en los procesos autorregulantes, el orden y el desorden conviven en máxima armonía. En este sentido, las partículas disipativas aumentan el orden y la estructura interna de los sistemas, obteniéndose un nuevo estado que se forma a expensas del orden y la energía del entorno. Para Heinz von Foerster, la reglamentación de la propia reglamentación para decidir las propias decisiones, es decir la Autorreferencia, posibilita a los sistemas diferenciarse de su entorno y a su vez, establecer lazos con él 30.

Nos precisa Lovelock que otra forma de examinar cibernéticamente el planeta Tierra es preguntarse por la función que cumple cada gas en el aire o cada componente en el mar, pues desde esta perspectiva es razonable dudar sobre la función de las partes componentes de la vida. En el caso del oxígeno, éste determina el potencial químico del planeta, hace posible por ejemplo _ cuando hay algo combustible _ encender un fuego o accionar un motor de combustión interna en cualquier parte del mundo, hace posible muchas cosas más, por ejemplo que respiremos, que vivan las plantas y flores, etc.

En el caso del metano, éste forma parte de un circuito de realimentación relacionado con la regulación del oxígeno, pues cualquier componente funcional de un sistema activo debe estar regulado y en el caso del oxígeno, que si bien no es el gas más abundante en nuestro planeta es el más dominante, la regulación de este último es muy grande. Aún cuando Margulis, utiliza el concepto de "simbiosis" para referirse al origen de formas de vida más avanzada en nuestro planeta, los gases en la Tierra también se comportan de manera simbiótica, pues se necesitan unos de otros.

Por su parte, Sagan y Muller descubrieron la función del amoníaco, al sugerir que nuestro joven planeta tiene una atmósfera rica en este gas, el cual _ mediante su capacidad de absorber la radiación infrarroja _ actúa como una manta que mantiene caliente el planeta a pesar de que el sol está más frío. Otros investigadores que no gustan del amoníaco, precisan que el bióxido de carbono produciría el mismo efecto.

Si bien la hipótesis Gaia no ha recibido fuertes críticas en su composición teórica, el movimiento ecológico ha sugerido que las ideas gaianas dan luz verde a las industrias para contaminar a voluntad, pues se cree que la realimentación gaiana siempre protegerá al entorno contra cualquier daño que puede hacerle el ser humano.

En este sentido, Lovelock argumenta que si bien las hipótesis científicas se utilizan a menudo como metáforas en discusiones sobre problemáticas humanas, e inclusive se sacan de contexto como ocurrió con la teoría de Darwin que supuestamente validó la moralidad del capitalismo liberal o algunos movimientos racistas, Gaia sólo constituye un espejo para ver las cosas desde otra manera distinta.

Precisa James Lovelock que "Sólo es pesimista ver nuestra Tierra, al igual que el universo mismo, agotándose en una muerte por calor si uno es de aquellos que quieren estar en misa y repicando. No se puede utilizar una linterna para ver en la oscuridad y también esperar que las pilas duren para siempre. Fue el agotamiento del universo lo que hizo posible la Tierra, y el Sol, y es el agotamiento del Sol lo que ha hecho posible la vida y a nosotros mismos. Eso tiene que terminar algún día"31. link




Zona primaria: pensamiento de unidad
Zona secundaria: pensamiento lineal

Fecha de modificación: 10/12/2005 09:56
Fecha de creación: 10/12/2005 10:36
Compilador: Celia Gradín
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